De las manos de un maestro del té
Gao Liuzhou ha dedicado décadas a dos cosas: el agua y las hojas. Como maestro del té, siempre supo que el recipiente que contiene el agua podía realzar o arruinar una sesión. Los hervidores metálicos, por muy bien elaborados que estén, suelen susurrar una nota metálica apenas perceptible — lo bastante sutil como para alterar los bordes de un té verde delicado o un pu‑erh salvaje. Así que recurrió al vidrio.
En un pequeño taller a las afueras de Chaozhou, Gao colaboró con una familia de sopladores de vidrio que llevaban tres generaciones fabricando material de laboratorio. Juntos desarrollaron este hervidor de 1,5 litros, soplando cada pieza a partir de una única masa de borosilicato de baja expansión. La elección del borosilicato no se debió únicamente a su resistencia al calor, sino a su neutralidad absoluta. Gao quería que el agua supiera exclusivamente a sí misma.
La base ancha fue diseñada para ofrecer estabilidad tanto en placas de inducción como en fogones de gas, mientras que el pico esbelto imita la precisión de vertido de una tetera de gongfu. El asa — un bucle sin juntas del mismo vidrio — permanece lo bastante fría como para sostenerla con comodidad. Para Gao, la mayor recompensa es ver a un grupo de amigos inclinarse hacia adelante cuando las primeras burbujas rompen la superficie. ‘No se puede apresurar ese momento’, dice. ‘Solo esperas, y el agua te dice cuándo está lista’.